Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma. Boletín Parroquial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma. Boletín Parroquial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de abril de 2012

BOLETÍN PARROQUIAL 336: SANTO TOMÁS EL INCRÉDULO



TESTIMONIO Y CORAJE: 
La fe es el mayor don recibido por el creyente. Es, por tanto, lo mejor que puede
aportar a sus hermanos. Pero ha de hacerlo sin petulancia,
sin atropellar y con valentía, sin amilanarse por las
dificultades o dormirse en las facilidades.
Los discípulos de Jesús no creyeron fácilmente en la resurrección; pero, disipados su temores y confirmados en la fe, dieron testimonio con valor, viviendo como hermanos y anunciando el evangelio a todas las gentes.
De una u otra forma, todos los cristianos debemos ser
testigos de la resurrección del Señor en un mundo hostil. Por eso necesitamos coraje para no replegarnos al equívoco y estrecho marco de la vida privada. 
Hace falta mucho valor para no convertir la fe en rutina en un medio cristiano, y hace falta valor para anunciar el evangelio en un medio indiferente, que necesita que demos
razón de nuestra esperanza.

miércoles, 7 de marzo de 2012

BOLETÍN PARROQUIAL: DOMINGO II DE CUARESMA

LOS PLANES DE DIOS:
Quizás se deba a la condición humana, quizás sólo a las dificultades del momento, pero lo cierto es que el deseo de la propia seguridad y el individualismo nos hace cada vez más insolidarios: el problema del paro, no lo sentimos como propio hasta que no nos afecta directamente. Los planes de cada cual, los intereses particulares,
prevalecen sobre el interés general.
Dios pide a Abrahán que le ofrezca lo que más quiere, su hijo único, que es tanto como pedirle su futuro y que abandone sus planes. Y cuando Pedro quiere montarse una tienda en el monte Tabor, Dios le indica que lo que ha de hacer es escuchar a su Hijo amado y seguir adelante.
La fe es salida de uno mismo y abandono de los propios planes para abrazar los planes de Dios, para ir Dios sabe adónde y Dios sabe cómo. No es seguir a Jesús como nosotros
nos lo figuramos, sino como él se manifiesta en el camino
de su obediencia al Padre hasta la muerte: no como hijo de nuestros sueños, sino como Hijo de Dios.
http://issuu.com/marmolejo/docs/4_de_marzo_2012

issuu.com
Boletín 331