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viernes, 21 de noviembre de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA VIDA (5º parte): Vida y aprendizaje




 En muchas ocasiones no hay que cambiar la realidad, lo que hace falta cambiar es la forma de mirar la realidad (Dandy): Los que usamos gafas, sabemos la diferencia que hay entre llevarlas puestas o no llevarlas puestas: Cambia la forma de ver la realidad, pero no la realidad en sí misma. Pues esa experiencia que pasa a nivel fisiológico es la misma a nivel mental: La realidad es la misma siempre y según cómo la percibamos y la asumamos nos resultará maravillosa o nos resultará una pesadilla. Como en el caso de dos presos que estaban en una misma celda: Desde la reja, uno contemplaba las estrellas y el otro miraba el barro. "No es la vida la que está mal, son las gafas que usamos en nuestra mente las que nos hacen felices o infelices" (Dandy). Hay gente que con un cáncer da gracias a Dios (el escritor y psiquiatra Vallejo-Nájera en su libro “La puerta de la Esperanza” de Editorial Planeta) y otras personas que con una verruga en la cara  se han suicidado.
La vida es imprevisible (Dandy): Hay un libro titulado “¿Quién se ha llevado mi queso?” (Editorial Empresa Activa) que se centra prácticamente en esta realidad, es decir, en cómo afrontar el cambio en el trabajo y en la vida. Es bueno tener una cierta programación de lo que  tenemos o no tenemos que hacer, pero no hay que olvidar que la vida no es algo cuadriculado, por el contrario, es algo imprevisible, pero no solamente en grandes acontecimientos, sino en cosas de lo más cotidiano: Recibir un correo en el móvil, escuchar detenidamente la letra de una canción que la tenía “trillada”, una frase en un anuncio que puede cambiar tu vida y así un largo etcétera. Lo mejor es tener la suficiente capacidad de adaptación  para no cabrearnos “porque nos han cambiado el lugar del queso”, es decir, lo que teníamos previsto, por eso podemos decir que el horario de nuestra vida es lo que la realidad nos va presentando minuto a minuto, segundo a segundo (Dandy).
La vida es la mejor escuela, en ella tenemos todo lo necesario para aprender (Dandy): Dice nuestro sabio refranero que “La experiencia es la madre de la ciencia” y sin embargo no llegamos a aprender lo que la propia vida nos va enseñando y gran parte de culpa la tienen nuestros esquemas mentales. Es como cuando probamos un zapato que nos gusta mucho pero que se nos queda pequeño… nos empeñamos en calzarlo al precio que sea; de igual manera, la vida es esa gran escuela maravillosa si poseemos el don de la observación, del aprendizaje con humildad… y sus clases son de lo más variado: Igual nos enseña a través de la naturaleza, que por las relaciones humanas, que por la ciencia, que por las ondas musicales, que por un papel escrito, incluso nos habla a través del silencio: Prestemos atención, estemos atentos para no cansarnos nunca de aprender. Seamos humildes para ver luz maravillosa en cada acontecimiento de nuestra propia vida y en la de los demás por muy insignificante o doloroso que nos pueda parecer, porque la vida es una magnífica escuela para aprender de ella: Seamos adaptables como el agua de los ríos, alegres como los pájaros, vistosos como las flores, silenciosos como la brisa, trabajadores como las hormigas, alegres como las cigarras, cercanos a los demás como los oasis en el desierto y así un largo etcétera de cada ser y acontecimiento del que podamos fijarnos y aprender.


Recibe un abrazo de Paz.
Ángel-Dandy

lunes, 25 de noviembre de 2013

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA VIDA (1ª Parte).-

Este artículo pertenece a una serie de publicaciones elaboradas por mí para 
la Revista "La Moraleja" 
de Villanueva del Arzobispo (Jaén)... 
Te lo dedico a ti, amigo y amiga internauta...

La vida se convierte en la mayor y mejor escuela de aprendizaje, sobre todo porque para bien o para mal es lo auténticamente real, va más allá de nuestros deseos y frustraciones.. 
Sobre la vida se ha escrito mucho y se seguirá escribiendo… A continuación voy a compartir a través de estas líneas unas reflexiones personales fruto de mi propia vida. 
 “Lo mejor de la vida es vivirla con lo que la propia vida nos va ofreciendo minuto a minuto, segundo a segundo... Siempre será lo mejor ya que forma parte de la esencia de la propia vida que nos está tocando vivir, sea cual sea....”: Es decir, que lo que nos va aconteciendo siempre es lo mejor que nos puede suceder porque es lo auténticamente real, lo demás son deseos, suposiciones, intereses, ilusiones, etc. muchos muy dignos de admiración pero que existen sólo en nuestra mente y cualquier energía que gastemos en ese mundo irreal es energía perdida (sobre todo si es para lamentarnos: “Me hubiera gustado”, “Hubiera preferido”, “Hubiera sido mejor si…” y así un largo rosario de lamentaciones). Eso sí, los errores y aciertos que cometamos sí nos deben servir para mejorar en ese seguir caminando por el sendero de la propia vida. 
En resumen que “Lo que pase es lo mejor aunque no se entienda” (palabras del autor o sea mías, je je) y como ejemplo, te invito a que leas esta reflexión que viene a continuación y que se titula: “Mala suerte, buena suerte, quién lo sabe…” 
Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién lo sabe? ». Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Éste les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién lo sabe?». Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién lo sabe?». Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. 
¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? Quién lo sabe… Todo lo que a primera vista parece un contratiempo. puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañino. Así, pues, será postura sabia que dejemos a Dios decidir lo que es buena y mala suerte y le agradezcamos que todas las cosas se conviertan en bien para los que aman, de hecho “todo es bueno para el que ama.” 
☺ Ángel-Dandy